La izquierda despierta a la fiera
La izquierda se ha guardado desde la Transición un filón en la manga que parece tener sus días contados. No es otro que el empleo de la palabra ‘facha’ para definir cualquier actitud o persona que no coincide con su postura o visión ideológica de las cosas. Desde hace treinta años, para muchos España estaba dividida en gente progresista, que escuchan a Serrat y van a las manifestaciones de ‘no a la guerra’ y los fachas, fácilesde identificar por pensar diferente y preferir llevar la bandera nacional a la republicana en las concentraciones.
Durante un tiempo esto ha tenido sus frutos y gran parte de la sociedad española de centro-derecha se ha sentido con la obligación de justificarse al dar su opinión por temor de que lo tilden de fascista y su opinión desmerezca. En la presente legislatura, los socialistas, que no son nada tontos y de movilizar conciencias saben un rato, se han dadocuenta y ya han creado otro concepto para catalogar ala derecha engeneral y el PP en particular. Bienvenidos a la crispación. Así, poco a poco y desde las Cortes, el pueblo progre ya tiene un nuevo recurso argumental, los de derechas son unos ‘crispaos’.
Sin embargo, resulta que derecha española es dormilona, sí, pero no tonta y si se le toca el orgullo, valor que mantiene intacto, pues despierta. Y lo está haciendo desde donde más duele, desde el lugar por antonomasiade la izquierda, la calle. La gente de derechas va perdiendo elcomplejo y ya no se justifica para sacar una bandera española y defender una idea que, se podrá compartir o no, pero es tan legítima y democrática como la que pueda esbozar cualquier lector de El País.


David Martínez dijo
Cierto, hasta cierto punto.
El análisis, aunque obvio, me parece interesante respecto a la toma de la calle por parte del PP y la supuesta inteligencia propagandística de los socialistas (no confundir con "gente de izquierdas" en general).
Discrepo, en cambio, en el resto. No es la derecha la que ha perdido el complejo, sino la izquierda la que aún no lo ha hecho. Excepto si juega la selección, no verás a ningún "progre" con una bandera de España por la calle. La razón, esa bandera se asocia, admito que erróneamente, al PP. Porque se ha adueñado de ella inteligentemente. Es decir, aunque el progre en cuestión quisiese llevar una bandera de España porque ese día le conjunta con las zapatillas, no se atravería a hacerlo precisamente para que la gente que lo ve por la calle no lo confunda con un pepero.
Para mantener actitudes fascistas no basta con no pensar como Polanco. Lo que sí es cierto es que la intolerancia, y de eso da buenas muestras la derecha (española) cada vez que tiene ocasión, se suele denominar, demasiado a la ligera, fascismo.
Por supuesto que una concepción liberal de la economía y una moral cristiana y conservadora son legítimas. Lo que no lo es tanto es pretender que sean las únicas válidas. Frases tan bonitas como "Zapatero terrorista" y sus múltiples variables como "asesino" y demás lindezas, gilipolleces sobre el grado de ruptura de España (concepto que, contra lo que se pretende, no tiene por qué ser inmutable, aunque con esto no estoy defendiendo que cambie), analogías con regimenes autoritarios (que hay que tener la cara dura, macho), y un largo etcétera dan muestra de lo bien que "defiende" sus ideas la derecha.
En fin. Que hasta para manifestarse hay que tener unas ciertas nociones, y la falta de costumbre (supongo) está favoreciendo barbaridades como las que últimamente vemos cada fin de semana: delitos de injurias y amenazas denunciables en cada pancarta, apropiación de símbolos como la bandera o el himno, aire para los nostálgicos del aguilucho (la defensa de esta bandera por parte de cierto "periodista" radiofónico da mucho miedo, que quieres que te diga), y sobre todo, falacias: porque la manifestación de hoy, en contra del Gobierno, critica algo de lo que no existe un solo indicio que vaya a suceder. Por no citar la extraña calculadora que guarda Esperanza Aguirre en su despacho para contar los manifestantes.
Hacer ruido, en definitiva, no equivale a tener razón.
Aprovecho para saludarte, e invitarte sinceramente a que discrepes conmigo en mi espacio, si te apetece.
Por cierto, ya que hablabas de etiquetas, te ruego que no me catalogues como lector de El País, por lo que más quieras. Ni con la masa electoral del PSOE. Y, en serio, no creas que voy a conciertos de Serrat.
Salud y República!
17 Marzo 2007 | 09:42 PM