Cataluña vuelve a la aldea
Ayer se aprobó la primera Ley de Educación de Cataluña (LEC), pactada entre PSC, CiU y ERC y que consagra la inmersión lingüística. A partir de septiembre, la Generalitat tendrá la capacidad legislativa, reguladora y de evaluación de la educación, el catalán será la lengua vehicular de la enseñanza, los padres no podrán elegir la lengua en la que quieren educar a sus hijos y el castellano pasará a impartirse tan sólo dos horas semanales, por las tres fijadas para la lengua extranjera. El diputado de la Esquerra Josep María Freixanet ya se ha jactado de que la LEC beneficiará a "la construcción del Estado Catalán". Cuando el radical se felicita el sentido común tiembla.
Lo sano sería que la educación no se concibiera para articular y construir un pensamiento único, sino para estimular y desarrollar en el alumno una capacidad crítica cimentada en el conocimiento de los valores y principios básicos sumados a los contenidos teóricos generales exigidos. ¿No sería lógico trabajar por la mejora de la educación y su vinculación con el empleo antes que marcar con la lengua la diferenciación territorial? ¿O hablar de competitividad, formación superior y utilidad de los contenidos? Por lo visto en Cataluña no. Mientras el mundo persigue una solución para una crisis financiera internacional y el paro, los nacionalistas aldeanos se jactan de mirarse a su ombligo secesionista y clavan la bandera de su victoria en el sucio montículo del arrinconamiento del castellano.
No hay que perder de vista que el objetivo último de esta inmersión lingüística no es el fomento, cuidado y expansión del catalán -cosa que sería normal y loable- sino que lo que pretende es convertir al castellano en una lengua privada, minoritaria y discriminada. En roman paladino, lo que hizo Franco en los primeros años de la dictadura con las lenguas cooficiales del Estado, pero esta vez bajo el disfraz de salvaguarda de los "derechos de Cataluña". Franco lo llamaba Formación del Espíritu Nacional. Ironías del destino...
Al final, esta nueva norma hará bueno el aforismo atribuido al escritor francés Alejandro Dumas: "¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación".


Antoni Mariné Sanz dijo
No sé que decirte, Salva. Te veo muy enfadado y todavia no sé porqué. Hay temas que remueven las tripas de algunos como el de la independencia, o secesionismo, como tu dices. No entiendo que se le tenga tanto miedo. Yo creo en la independencia como un valor deseable, tanto desde el punto de vista personal como el educativo, y pienso que de alguna manera es tambien aplicable al sentido de pais. Es decir, que si quieres algo, deseas que sea independiente y se desarrolle lo mas posible. Eso no implica, no hace falta decirlo, que se tengan malas relaciones con las antiguas alianzas. Quiza mejores, como pasa entre padres e hijos.
Pero lo que de verdad me sorprende es que se le de tanta importancia a la inmersión lingüística. La inmersión, és un proceso necesario en un pais donde el uso normalizado de la lengua se ha visto reducido de forma drastica hasta el punto de que la lengua catalana es, hoy en dia, un enfermo cronico, incapaz de salirse por si mismo si no es con la ayuda de alguna "máquina". El uso del castellano no sufre ningun peligro con eso. Creeme. Sé de lo que hablo. Aqui nadie se rasga las vestiduras por esto. Por ahi os lo tomais de forma muy visceral, siempre con las gafas cuadradas del miedo a la secesión. Si tan solo intentaras ponerte un poco en el lugar de gente que quiere defender su cultura y su lengua, no haria falta explicarte nada. Y si hace falta que se te explique, probablemente no valga la pena, porque quiere decir que eres incapaz de entenderlo.
5 Julio 2009 | 01:46 AM